20 días de reto Nanowrimo

Todo el mundo avisa de que el reto de Nanowrimo es duro por algo. No hablan por hablar y es que la intensidad a la que nos sometemos para escribir durante treinta días casi 2000 palabras es algo a tener en cuenta. No por las palabras en sí, porque no es tan difícil escribir 50000, sino por todo lo que conlleva detrás: la inspiración y los momentos de éxtasis y la desinspiración y los momentos de frustración. Seguir una historia, llevarla hasta el final, crear unos personajes creíbles que sigan una trama interesante no es algo que se pueda hacer con facilidad.

No voy a dar consejos, ahora que estamos tan cerca del final, porque no creo que mi forma de vivir este reto haya sido ejemplar. He escrito una media de 3500 palabras, los días que escribía, pero también es verdad que unos 6-7 días no he escrito una palabra: Entre una escapada a Suecia y la ausencia de la musa en algunas ocasiones, tengo que reconocer que el ritmo que he llevado no ha sido diario como quería. Una de las razones para apuntarme al reto era intentar crear una rutina de escritura que me ayudara, no solo durante noviembre sino durante el resto del año, a escribir un poco cada día. No sé si he conseguido esta rutina, aunque reconozco que he escrito mucho más de lo que me esperaba.

Los problemas vinieron más bien de la historia. Cuando me adentré en el reto, no sabía bien que historia crear y eso, aunque no soy la única que se adentró de esa forma al reto, a mi no me ayudó nada a continuar. Hasta las 20000 palabras los primeros 9 días, genial, pero llegó un momento en que todo lo que escribía era basura sin sentido. Un mundo mágico que no se aguantaba por ningún lado, mitología que había agregado porque me gustaba, no porque tuviera mucho sentido y personajes secundarios insulsos y aburridos. Siquiera el personaje principal me convencía.

Y entonces, vino la revelación. Como si, al apartar la mierda, saliera un brote de una historia nueva mucho mejor, más elaborada, más personal, más mía. El día nueve decidí entonces empezar de cero, cambiar totalmente la historia y también decidí escribir las 20000 palabas que llevaba de la otra historia en un par de días. Lo peor es que lo conseguí.

Actualmente, estoy a más de 43000 palabras. Ya empiezo a ver la frontera de las 50000 en el horizonte y creo que soy bastante realista al creer que voy a acabar el reto, aunque no sé si la historia en sí. Que decir que estoy entusiasmada con ella, con los personajes (al menos los principales, los secundarios tendré que perfilarlos cuando retoque la historia), con la ambientación y la época en la que sucede (principios del siglo XX, plena gran guerra).

Os dejo el resumen para que veáis la progresión. Los cuatro días que me estanqué era por el viaje, más que nada, y los otros dos por que fueron los dos días que dediqué a escribir las 20000 palabras de la segunda historia.

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Y ya sin más, os dejo un fragmento del relato, para acercaros un poco más a lo que estoy escribiendo:

Cada paso que daba rompía un eslabón de aquella cadena que la había anclado en la casa y que ella creía irrompible. Ahora se desmoronaba ante su caminar como si solo estuviera hecha de papel, pedazos de cristal que ella pisaba y que la rodeaban sin la fuerza que habían poseído antaño. Ahora era la libertad su única compañera, su sombra, y no habían barrotes que pudieran haber impedido su paso. Como si aquellos eslabones fueran solo castillos en el aire y ahora que Lyra había comprendido la ilusión, se desmoronaran a sus espaldas.

El reto nanowrimo

Hacía muchísimo que no me pasaba por aquí. La verdad es que desde que acabé el curso de escritura, no me he sentado a escribir tranquilamente, pese a que las ideas han seguido fluyendo como siempre. Quería empezar un proyecto más grande, uno que no fuera a ocupar solo unas pocas páginas, sino que me llevara días, meses, semanas acabar y que me enfrascara durante un tiempo. Quería profundizar con los personajes, crear una historia que pudiera interesar a los lectores y sobretodo una que a mi me gustara escribir y contar.

Ideas no han faltado. Estos meses, de hecho, han sobrado tanto que he tenido que hacer una selección de las ideas que quería tener en cuenta y las ideas que prefería ignorar. Están todas apuntadas, no os preocupéis, pero escoger una de entre tantas no ha sido tarea fácil y sigo sin estar segura de que sea la elección correcta. Al menos no me siento como si abandonara futuros proyectos, solo como si los apartara, un standby que, quien sabe, quizá algún día recupere. Pero una vez elegida la idea, faltaba la fuerza de voluntad y esa rutina que se resistía entre los dedos.

Tengo que admitirlo. No me he separado de la literatura (al contrario, he estado más cerca de ella que nunca), pero con el blog de reseñas que abrí a finales de mayo y con todos los libros que he leído y los que quiero leer, apenas me ha quedado tiempo para formar una rutina, para ponerme a escribir más de unas cuantas páginas.

Pero se acerca noviembre. Algunos de los autores noveles sabréis que significa eso, porque noviembre trae consigo el reto de nanowrimo. Y después de varios años poniéndome excusas, al fin voy a participar. La historia os la contaré más a fondo cuando la tenga mejor definida, pero si queréis seguirme y apuntaros, será un placer compartir la experiencia. Pero ¿por qué unirse al nanowrimo? Muchos escritores necesitan tiempo y concentración para escribir una novela. Yo, por otro lado, dudo que con 50000 palabras acabe lo que tengo previsto escribir, pero nanowrimo significa trabajar bajo presión y si algo me han enseñado los horribles exámenes de la universidad es que trabajar bajo presión se me da bien. Y que queréis que os diga, es la excusa perfecta para volver a escribir. Así que nada, voy a intentar este reto. ¿Os apuntáis?

Aquí está mi perfil: http://nanowrimo.org/participants/isa-j-gonzalez/novels

Pasos a un nuevo camino

Hacía tiempo que quería comenzar este proyecto: el de abrir un blog donde poder compartir escritos y relatos que vaya haciendo. De alguna forma, espero que eso me ayude y motive para escribir más. En un futuro, me gustaría participar en concursos, así que cualquier comentario, crítica (constructiva) o palabra me ayudará, aunque estas vengan de las sombras más negras.

Y sin más preámbulos, bienvenidos a este rincón literario. Que mis personajes hablen por mi, pues su voz es más fuerte y bonita que la mía.